Ventajas
El mayor beneficio tanto en la
fotografía como en la radiografía digital se encuentra en el proceso de
revelado, mientras que en el proceso convencional se requiere imprimir un
negativo o una placa radiográfica, para ser llevado a un proceso de revelado y
fijación de la imagen el cual puede variar entre minutos en el caso de las
radiografías hasta horas o días en el caso de las imágenes fotográficas, las
imágenes digitales se obtienen en fracciones de segundos esto puede significar
una diferencia entre la obtención o no de una buena imagen, muchas veces
tomamos una diapositiva de un procedimiento quirúrgico o una imagen patológica
antes de proceder a tratarla clínicamente y luego al revelarla nos percatamos
que la imagen no salio como lo deseábamos, ya sea por luminosidad, enfoque o
cualquier otra razón imputable ocasionalmente al proceso de revelado. En la
fotografía y en la radiología digital el resultado puede ser analizado de
inmediato, editado, ampliado, puede aumentarse o disminuirse el contraste y la
luminosidad para obtener la mejor imagen posible del objeto en estudio y
preservarla de manera electrónica o impresa. 7, 8, 9
Los beneficios colaterales son:
Sanitario:
Menor dosis de radiaciones para
el paciente y el operador
Menor cantidad de material
contaminante (Plomo, Químicos de revelador y fijador)
Economía:
Ahorro de placas radiográficas y
rollos fotográficos.
Ahorro en la compra de
reveladores y fijadores
Ahorro en la compra y
mantenimiento de procesadoras de placas y equipos de revelado.
Disminución del espacio para
guardar las imágenes
Facilita la creación de archivos
digitales
Menor necesidad de espacio e
instalación
Diagnóstico y envío de resultados
El alto contraste de las imágenes
digitales facilita el diagnóstico imagenológico por parte del radiólogo o de la
persona encargada de realizarlo.
Permite el envío de los
resultados obtenidos y de las imágenes en archivos via Internet con asombrosa
rapidez, lo que pudiera llegar a establecer la diferencia entre la vida y la
muerte de un paciente.
Facilita la interconsulta entre
profesionales.
Optimiza la comunicación con el
paciente.
La facilidad con la que las
imágenes electrónicas pueden ser modificadas, despierta la suspicacia de que
las mismas pudiesen ser adulteradas para actos ilícitos. Y probablemente las
radiografías digitales sean más fáciles de modificar que las fotografías. Las
modificaciones realizadas por un aficionado, pueden identificarse al ampliar
las imágenes. Aún las modificaciones más finas con alto grado de contraste, que
requieren tiempo y mucha técnica, pueden ser identificadas por un especialista
en imágenes digitales. Sin embargo un técnico especializado puede hacer las
modificaciones tan perfectas que aun otro técnico no podría distinguirlas.
Esta suspicacia ha creado una
sombra de duda sobre el uso de las fotografías y radiografías digitales como
documento válido en el respaldo de un trabajo experimental o como pruebas de
aspecto legal en conflictos de tipo judicial. En el ámbito biomédico una imagen
puede llegar a ser la diferencia entre el resultado positivo o negativo de una
investigación entre la verdad y la falacia no es meramente una cuestión de tipo
técnico, es primordialmente una cuestión de ética. Numerosos actos ilícitos han
sido descubiertos en el uso de la fotografía y la radiología convencional y no
por ello ha perdido vigencia, el perfeccionamiento tecnológico en imagenología
nos lleva al mismo camino, siempre habrá individuos con un alto sentido de la
ética y la moral y por otro lado la contraparte de aquellos que tratando de
engañar a otros cometen actos reñidos con todo principio ético, desde la
utilización de medios engañosos para la prueba de medicamentos y drogas en
humanos sin indicarle los riesgos a que son sometidos como aquellos que falsean
resultados e imágenes pretendiendo aparentar evidencias inexistentes.
Todo esto pronostica nuevos especialistas en delitos
informáticos en el área biomédica para detectar y develar los fraudes
científicos que pudieran derivarse de estas nuevas tecnologías, no serán los
editores, los abogados ni los jueces quienes interpretarán estas imágenes,
serán imagenólogos especializados quienes verificarán y detectarán cualquier
imagen adulterada.
Mientras esto sucede como medida preventiva la
recomendación a los editores biomédicos ante cualquier duda relacionada a
imágenes en algún artículo a ser publicado en sus revistas sería solicitar al
autor copia digital de la imagen (no impresa) y proceder a ampliarla hasta al
menos 4 veces su tamaño original con cualquier procesador de imágenes, esto le
permitirá observar las zonas de variación de contraste y o color en la imagen
que pudieran levantar alguna sospecha de alteración fraudulenta de la misma. Si
observa alguna zona donde la variación del contraste o color es brusca o
sospecha de ello solicite la revisión de la imagen por un especialista en
manejo de imágenes y el podrá sacarle de las dudas.
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